27 octubre 2009

Terror absurdo



Sin duda se equivoca quien piensa que existe un límite para el horror que puede experimentar la mente humana. Por el contrario, parece ser que, según van cerrándose las tinieblas, empieza a actuar una especie de multiplicador que, por poco que nos agrade admitirlo, la experiencia demuestra de múltiples maneras que, cuando arrecia la pesadilla, el horror engendra horror, que una desgracia fortuita acarrea otras, acaso provocadas, hasta que el horror lo llena todo. Y tal vez la incógnita más estremecedora, sea cuánto horror puede soportar la mente humana sin perder la facultad de lúcido raciocinio. Por su puesto que estas situaciones suelen tener un componente absurdo (COMO CUANDO ME ASUSTE HACE UNOS DÍAS QUE IBA SUBIENDO LAS ESCALERAS Y VI MI SOMBRA DE REOJO EN LA PARED Y ME CAGUÉ DE MIEDO; O EL OTRO DÍA QUE ESTABA CON MI LAP A LAS 3 DE LA MAÑANA EN LA SALA, Y VOLTEO Y ME PARECE VER A ALGUIEN SENTADO EN EL OTRO SILLÓN, Y AL FINAL RESULTÓ SER UNA SUDADERA ARRIBA DE MI MOCHILA; SOY BIEN CULO). Y a partir de un punto determinado, todo puede empezar a resultar incluso humorístico. Tal vez sea este el punto en que la razón empieza a imponerse o, por el contrario, a resquebrajarse; el punto en el que interviene el sentido del humor de cada cual.


Stephen King PET SEMATARY.

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