25 abril 2012

Estuve leyendo al Pherro...

Y me topé con ésto un una parte de su post:
Poco a poco va encerrándose uno en si mismo, con sarcasmo, con cinismo; buscando empatías, causando antipatías, se llega a la apatía y acaba uno por convencerse de que no es tan malo estar solo, aún rodeado de algunos lazos afectuosos incondicionales. Amor, cariño, afecto, son conceptos que no definen realmente un sentimiento, tampoco la costumbre o el tiempo; lo verdaderamente satisfactorio, pero difícil de lograr, es poder sentirse bien bajo cualquier circunstancia, cuando uno lo desee.
Y me acordé de ésto otro:

hay cosas peores que 
estar solo 
pero a menudo toma décadas 
darse cuenta de ello 
y más a menudo
cuando esto ocurre
es demasiado tarde
y no hay nada peor
que
un demasiado tarde

C. Bukowski

Creo que para poder sentirse bien bajo cualquier circunstancia, cuando uno lo desee, es sólo cuestión de tener drogas a la mano; eso nunca falla. Pero si se desea hacerlo de una manera sobria, entonces hablamos de un pacto con el diablo. Ok, no, pero dudo mucho que se logre; tener el control sobre cualquier cosa cuesta mucho. Y con el tiempo aburre.

23 abril 2012

Sabiduría de borrachos XIV

Hablé con un amigo que anda caminando por la calle de la amargura, y en la conversación también estaba su primo, que se acopló, y la novia del primo acoplado; y no sé cómo pasó, pero se llegó a ésta conclusión respecto a la situación amorosa de ese pobre diablo:
Si te duelen los huevos porque no quiso hacer su jale: no la busques, pero no hables pestes, no seas pendejo, no sabes cuando la puedes volver a ver peda y dispuesta al amor.

20 abril 2012

Migitorios, soldados y cosas peores

El otro día entré al baño de un centro comercial, en la entrada estaba un militar con su metralleta, yo me estaba meando, así, mal pedo, los orines ya querían salir de mi cuerpo a como diera lugar. Pasé a un lado del soldado y noté que era un poco más chaparro que yo. Había 8 migitorios, en el cuarto o quinto había otro militar, no estaba meando, se estaba acomodando la fornitura y esas mamadas; su arma colgaba de la espalda. A las orillas había otros miones, pero nadie a un lado del militar. Parecía que tenía una especie de repelente, nadie quería estar a un lado suyo. En los lavamanos, donde está el espejo, había otro soldado que se estaba mirando. Los tres militares llevaban una máscara de tela que imagino son incomodísimas les tapaba la cara. Justo cuando yo iba entrando, otro señor iba detrás de mi, cuando el vio a los militares, en especial al que estaba en el migitorio, esperó a que el que estaba orinando en la orilla terminara para él ir a orinar ahí. Yo me acomodé cerca del militar, pero no a un lado suyo. Cuando acabé de tirar el agua me fui a lavar las manos; el que se estaba acomodando la fornitura se dirigió también al lavamanos, se quitó la máscara y nos volteamos a ver por un momento. Me di cuenta de que el soldado era casi un mocoso, de 20 años no pasaba. 
    He visto varios comboys por la calle; hoy vi uno muy grande, y lejos de sentirme seguro, me sentí intimidado. No me gusta convivir con gente armada, ya sean militares o narcos. Me causa mucho desagrado. Saber que la mayoría son unos morros que por no tener los recursos suficientes y no querer ser de los malosos se enlistan en el ejercito, me sigue causando desconfianza. 
    Me han parado en retenes militares, y aunque no suelo cargar con armas, drogas, cosas lujosas, alcohol, objetos exclusivos del ejercito, ni nada similar, no he dejado de sentirme incómodo. Aunque ellos, aparentemente, son los "que nos cuidan", no hacen que me sienta seguro. 
    Pobrecitos de nosotros, creo que nos esperan muchas chingaderas.

11 abril 2012

6.0

Me dijo que le enseñaste muchas cosas.
¿Cosas? ¿Como qué cosas?
Sí, cosas... Todas las cosas que no quiere en una pareja.

Ay.

05 abril 2012

5.9


Mi necesidad de afecto la compenso con sexo; y mi necesidad de sexo la compenso con beber; y mis ganas de alcohol, con comida; y mi necesidad de comida, con sueño; y mi necesidad de dormir, con música; y mis ganas de música, con lectura; y mi necesidad de leer, con pensamientos bonitos; y mi necesidad de tener pensamientos bonitos, con afecto.
Texto quién sabe dónde visto.

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