24 enero 2013

Calle

Ibas caminando tranquilo por la ciudad, te hacía falta dar un respiro. Contemplabas el gris del suelo y el ladrillo de la casa en la esquina, todo estaba quieto, nadie fuera; el cielo nublado teñía la tarde de nostalgia, pero te sentías tranquilo. Miras tus pies, tus zapatos son viejos, tanto que no sabes la distancia y la cantidad de personas que has recorrido con ellos, de pronto, te acuerdas de ella y se acaba lo apacible.