29 mayo 2013

El subcampeonísimo

El domingo vi la final del futbol mexicano con mi morra, que por sabrá Dios qué razón le va al América. El partido fue extraño, Cruz Azul no se cansó de cagarla, América tuvo un chingo de suerte, casi  se puede decir que un milagro de La rosa de Guadalupe les ayudó a ganar. 
    ¿Qué pedo cuando un portero mete gol en el último minuto de una final? ¿Qué onda cuando te empatan con un hombre menos? ¿Qué le pasó al Cruz Azul? Pocas veces he visto partidos de futbol completos, y esta ocasión ha sido la primera vez que me ha pasado que un partido me saque de onda y me haga decir, no mames, ¿qué pedo? 
    Lo que ocurrió después de que se coronara campeón el América fue todavía más desconcertante para mí. La reacción de las personas en todas partes; desde las chichis de Azcárraga en la televisión nacional hasta la "indiferencia" de los que en redes sociales posteaban "a mí no me interesa el futbol, mejor la cultura, ¡LA CULTURA, GÓEI!".
    Hay una nota sobre un policía de Chihuahua que asesinó a su vecino por festejar el triunfo del América, en Facebook había el reporte en una de esas páginas que alertan de las balaceras de un vato que incendió su casa porque el Cruz Azul perdió. Con todo eso y con sobradas mentadas de madre que de seguro varios profirieron contra el equipo azul crema, los directivos y los aficionados incitan a que la banda se prenda, a que exista un grado de violencia; el lema del mismo es "Ódiame más", como si necesitáramos más odio. La soberbia que muchos americanistas tienen es cagante, y por eso (creo) es que les meten balazos en la cabeza.
    Hay cosas que simplemente no se pueden explicar, Cruz Azul hizo lo que era prácticamente más difícil conseguir: perder. ¿Cruz Azul merecía ganar?, no sé, ¿merecían perder?, tampoco sé, lo que sí sé es que esas son cosas que pasan sin saber por qué, pero que ocurren y ya comienzan a forjar una leyenda que incita al odio de su propia afición por tanta derrota (creo), la leyenda del subcampeonísimo.

1 comentario:

reptilio dijo...

si estan malditos esos weyes ¿no?