30 enero 2013

Algo

Hace un tiempo me di cuenta de que venía haciendo de este blog una especie de diario en línea, y la verdad es que no me gustó la idea; a veces llego a cuidar la forma en la que escribo o sobre de qué escribo, porque mucha gente que me conoce sabe que escribo aquí y me han llegado a comentar sobre el contenido que escribo. Escribo. Escribo que escribo. Y me veo escribiendo este post en donde escribo que escribo. Ya, pues. Tengo la sensación de que esta página no habla muy bien de mí, pero saben qué, ni que madre me estuviera manteniendo. Y como en lo personal he estado muy jodido y en lo laboral me está empezando a ir un poco mejor, se vienen post bien ogetes, misóginos y estúpidos.  Drogas, putas, chichis, vergas.

26 enero 2013

Instagram


──¿Conoces “Hunting bears” de…?
──Ya sabes que yo sólo veo movies de Kurosawa y de Reygadas… ¡Ah!, y de cine experimental, del que está filmado todo en sepia, güey, en el que los directores no ocupan nada diegético para contar las tramas, porque son apologías, en retrospectiva, sobre relaciones imposibles entre gays enfermos de parvovirus y de niños, de tribus aborígenes de Nueva Guinea, güey…
──Pero yo te estoy hablando de…
──Libros. De libros, ya lo sé, güey, lo que pasa es que te quieres hacer el intelectual de ideas de izquierda... Pero igual me cagan los libros, güey. Yo no leo nada que no sean los panfletos de mi escritor e iconoclasta yugoslavo favorito; lo descubrí en una website muy chingona, que por cierto está escrita en alemán-ario, aunque la puedes encontrar también escrita en esperanto, y que además, ni creas que te voy a compartir el link, porque luego lo quemas con el proletariado, güey; eso de que cualquier hijo de burgués con smartphone tenga acceso a las cosas buenas, siempre es malo; no las saben apreciar, güey… ¡En serio que no saben!… Te decía, no leo nada que no sea de mi escritor escandinavo favorito, porque…
──¡Espera, espera!, ¿qué no era yugoslavo tu panfletista favorito?
──¡No me prestas atención, güey!, pero igual te voy a contar, porque me caes bien, ¿sabes? No leo nada de corriente mainstream, porque obvio, son una mala influencia. Güey, me matan la habilidad de crear y contaminan mi perspectiva de manera involuntaria; aunque a veces voluntaria, porque ya sabes, güey, a veces uno está tan concentrado en crear nuevas corrientes de pensamiento y de interpretación en eugenesia y dialéctica, que una línea de un bad-book te hace dar una vuelta completa de ciento cincuenta grados y crear dicotomías, acá, mal pedo, güey; de esas de las que nunca habla Jodorowsky en sus libros, ¡porque no las entiende, güey!, ¿me sigues?... Porque si no es así, güey, no me gusta perder mi valioso tiempo y gastar mi saliva con alguien con quien no puedo enlazar mis vibras y conectarme en un plano intelectual superior.
──¿Eh…?
──Hablando de música, por fin conseguí un acetato de una banda de grunge-trash-core-trip-metal-roll, güey… Ya sabes, sonido más orgánico. Creo que se llaman Radiohead, suenan más o menos bien. Le voy a dar una oportunidad a la banducha para escucharse en mi tocadiscos, el que está hecho a mano por indígenas de los balcanes; maybe, güey, igual y los dejo un tiempo en un leve break
──¿Tienes idea de lo que te estoy hablando?
──O sea, güey, viniendo de ti seguro es una de esas basuras pop comerciales. No me gusta nada que conozcan más de diez personas, güey. Yo soy muy original.

Con un movimiento rápido, toma la bufanda que cuelga de su cuello y limpia los lentes de pasta que lleva puestos; se anuda nuevamente la bufanda y se acomoda el sombrero; da una sacudida al saco de pana café que usa en tiempo de invierno (y también en verano); levanta su bicicleta, se monta en ella, y se va pedaleando por la banqueta, ya que no tolera pasear por el asfalto, pues desprecia a los automovilistas. Con rumbo desconocido, emprende su lento pedaleo, como si el mundo no importara, al mismo tiempo que silba una tonada desconocida.





7.2

Qué feo se siente dejar ir a las personas, a las cosas, cerrar un ciclo cuando sientes que aún se le puede sacar jugo. Pero ni modo, así es la vida, y hay qué apechugar. Qué pedo, ya todo resignado. Ay. Me duele el corazón, poquito. (Qué puto.)

25 enero 2013

Sabiduría de borrachos XIX


Dame una excusa y una caguama y yo te salvo al mundo.


Lágrimas y mocos

Es raro cuando uno se enajena de lo demás por estar encabronado o triste. Ayer hablé por celular y estaba muy emputado, no me di cuenta de que iba gritando y diciendo groserías hasta que la gente me volteó a ver, es curioso que uno siempre nota a las personas exaltadas y siente una cierta pena por ellos, en lo personal, me da risa ver a la gente encabronada cuando habla por teléfono o cuando se van peleando por la calle con la pareja, así que descubrirme haciendo eso, al principio me cayó mal, pero ahora, un poco despejado, me hace gracia. 
A principio de año fui a la central de autobuses en varias ocasiones, en algunas de ellas me tocó ver a gente que lloraba, pero no en mal plan, ya saben, sollozos de esos que se hacen cuando algo duele realmente y que se acompañan con un casi imperceptible sacudida de hombros. No me ha pasado eso de llorar en un lugar como una central o en donde la gente está y no está (o sea, que está pero que le vale madre la demás gente que también está), más bien me ha tocado llorar en lugares un poco menos públicos, pero en esos momentos, cuando lloras y estás solo (sin compañía), lo que se siente es pena, saber que alguien más te vea vulnerable es de los sentimientos más jodidos que yo he tenido, aunque la verdad es que al mundo le importas un cacahuate, a todos les generas indiferencia y creo que hasta lástima, tal vez más incomodidad que otra cosa.
No sé, pero de hoy en adelante voy a reírme también de los que lloran en público. 

24 enero 2013

Calle

Ibas caminando tranquilo por la ciudad, te hacía falta dar un respiro. Contemplabas el gris del suelo y el ladrillo de la casa en la esquina, todo estaba quieto, nadie fuera; el cielo nublado teñía la tarde de nostalgia, pero te sentías tranquilo. Miras tus pies, tus zapatos son viejos, tanto que no sabes la distancia y la cantidad de personas que has recorrido con ellos, de pronto, te acuerdas de ella y se acaba lo apacible.

Baicas

Tuve un percance bicicletero, me quedé sin pedal.


He notado que andar en bici se está volviendo moda, yo la uso porque soy pobre, no hay de otra. 

23 enero 2013

Favores y alcohol

Llegué al Seven Eleven que está por la casa a comprar un seis, había una camioneta enorme en el estacionamiento; adentro de ella una chica en el lugar del copiloto. Entré al super, me dirigí al refrigerador, ya no había Modelo Especial, fui a la caja, pregunté si tenían más, me dijeron que no, me resigné y regresé por el ocho de Tecate al refri. Pagué mis cervezas, iba a salir, y en eso, un tipo borrachísimo, con una bolsa de hielos, unas papas y un hot dog, pidió unos cigarros y me dijo, eit, espérate, ayúdame a abrir la puerta, pues no podía con todo lo que llevaba en su compra; se me cruzó por la cabeza decirle, ah, sí, ¿qué más quieres?, pero como estaba grandote y borracho y con pinta de sicario, le sonreí y esperé a que terminara de pagar. Abrí la puerta, salió; la chica copiloto se estiró, abrió la puerta de la camionetota, un poco mal encarada, y se regresó a su lugar; el borracho me dijo, gracias, compa, me alivianaste machín, y yo a unos metros de la camioneta; ven, espérate; sacó dos botes de Modelo Especial y me los dio. Fui feliz.
Ahora no sé qué pensar, ¿existe una especie de hermandad entre los borrachos, sólo tengo suerte, o si no le ayudaba a ese cabrón a abrir la puerta me hubiera matado?
No sé, ya estoy pedo.