28 junio 2013

Zozobra de López Velarde:

lágrima en cuya gloria se refracta
el iris fiel de mi pasión exacta;
lágrima en que navegan sin pendones
los mástiles de las consternaciones;
lágrima con que quiso
mi gratitud salar el Paraíso;
lágrima mía, en ti me encerraría,
debajo de un deleite sepulcral,
como un vigía
en su salobre y mórbida fanal.



20 junio 2013

Sabiduría de borrachos XX



¿Y esos dos por qué se dejaron?
Se conocieron tanto que la confianza les empezó a dar asco. O algo así.
Yo por eso siempre aviso cuando me voy a tirar un pedo.


19 junio 2013

La malviajada por la excusa

Ya la he pensado mucho y lo más probable es que me aleje para no salir mal. 
Fue lo que alcancé a escuchar que dijo un vato que hablaba por teléfono en la calle. No es que me guste ser metiche ni escuchar pláticas ajenas... Pero no pude adivinar ni de qué iba el asunto, y me intrigó. Lo más probable es que se trate de una morra, y si fuese así, estoy seguro de que le aplicará o le aplicó la famosa y certera y cobarde frase de: No eres tú, soy yo. ¿Por qué estoy seguro?, quién sabe, pero luego me acordé de otra máxima que escuché o leí no sé en donde que, no es tal cual como la escribo, aplica también: 
Y entonces es así como uno, poco a poquito, pensándola mucho, se va haciendo a un lado para no acabar por arruinar todo.
Se buscan excusas siempre que se tiene qué mandar a la chingada a algo; persona, animal, situación o cosa, ninguno está exento de recibir una excusa, pero luego, cuando uno se va, nomás así porque sí, queda como cobarde en el mejor de los casos. 

Últimamente he estado pensando en que hay ocasiones buscar una excusa cuesta más que simplemente botar todo a la chingada. Y no sé qué pedo.

12 junio 2013

Con dinero y sin dinero...

Ya pasó un semestre de este año. A finales de diciembre y en enero y febrero estuve trabajando en un proyecto para poder ser mantenido (que se amortiguaran mis gastos, pues) por el erario del Estado. Pero me la pelé, no gané nada, y lo peor es que dediqué un buen tiempo a desarrollarlo y le invertí algo de varo también, ¿y qué me dejó?, sólo bastantes cuartillas revisadas y muchas desveladas y mucho estrés, pero también me dejó mucho aprendizaje, así que pretendo que no me vuelva a pasar. Eso de hacer planes con dinero que aún no tienes en el bolsillo es bastante pendejo. Y como sigo desempleado, desde hace semanas he reducido mis gastos de manera considerable, económicamente la cosa no va de lo mejor y dudo que se componga en unos meses, pero me siento bien, al menos tan bien como pudiera estar... No es verdad, me siento jodidamente muy bien, estoy contento. Hace mucho escribí por acá algo más o menos así: ¿Uno realmente es feliz cuando deja de preocuparse por el futuro?; si no tienes dinero creo que eso de no preocuparse es más bien ser valemadrista. Sí, estoy contento, soy un valemadrista, un valemadrista feliz. ¿Hay valemadristas tristes?

Pd. Reptilio, sí, ya le dije que suscribes que está bien sabrosa.

05 junio 2013

¿Qué es lo que hace un taxista platicando idioteces?

Siempre me había tocado escuchar historias sobre las aventuras sexuales/de madrazos/futboleras que cuentan los taxistas mientras me llevan a mi destino (se me da eso de platicar con los taxistas), pero en esta ocasión, me tocó escuchar algo diferente. Me subí al taxi porque iba tarde, lo tomé a media cuadra de mi casa para hacer un recorrido como de unos 15 minutos hasta donde tenía qué llegar. El taxista era un tipo de considerable edad, unos 65 años, tal vez menos, tal vez más. Abordé, puso el taximetro y aceleró.
Reproduzco de manera poco fidedigna la conversación que tuvimos:

Qué calor hace, ¿verdad, joven?
Sí, está muy perro.
Y así va a estar todo lo que resta del año.
Espero que para septiempre o en octubre se calme. No se soporta.
Ande, pero ya no se va a calmar, no ve que ya se va a acabar el mundo, ahora sí.
Ah, caray, ¿y eso?
Pues es por lo de los mayas. Éste año es el 2012, no el 2013.
Jeje me reí nerviosamente.
Sí, es que el calendario no empezó en el año cero, arrancó con el año uno, y si usted lo cuenta uno por uno cada año, son 2012, no 2013, pero la gente no se da cuenta de eso.
¿Y los mayas nos quieren matar de calor?
Y de inundaciones y terremotos y de incendios y de tsunamis y de todo, según la región del mundo. ¿Sabía usted, joven, que las pirámides de Egipto, las de los mayas, de los teotihuacanos y todos esos las construyeron los marcianos?
Órale. ¿Quién le dijo eso? Me acordé un chingo de cómo empieza El mundo y sus demonios de Carl Sagan y de la plática magufa que él sostuvo con un taxista, pero no dije nada.
Pues es que salió en un programa de televisión hace mucho, y me he puesto a investigar sobre todo eso, porque está bien interesante. Hay una piedra que le dicen El astronauta maya, en esa piedra que encontraron en Palenque, sale un pinche indito que era astronauta, lo que quiere decir que los mayas viajaron al espacio...
Ah...
¿Y que cómo viajaron al espacio?, pues con la tecnología y las naves que los marcianos les dejaron cuando construyeron las pirámides.
¿Y por qué no le dejaron naves a los demás pueblos que les hicieron pirámides?
Porque los mayas eran más chingones; y ellos pudieron observar las estrellas mejor que otras civilizaciones. Por eso dicen que eran una cultura muy avanzada.
Órale.
Sí, y los extraterrestres les dijeron que hicieran un calendario, pero hasta el 2012, porque en ese año se iba a acabar la Tierra tal y como la conocemos, por eso tanta balacera y cosa fea que pasa.
¿O sea que las balaceras son señales del fin del mundo?
Sí, pero es que cuando uno se muere se le acaba el mundo...

Y ya, ninguno de los dos habló hasta que llegué a media cuadra de mi destino, me cobró 23 pesos, que fue lo que marcó el taxímetro, y tan tan, que tenga buen día, joven, me dijo, muchas gracias, le contesté, y ya, fue todo.
No sé si el cabrón se estaba burlando de mí, si iba intoxicado con algo, o si realmente decía lo que decía  convencido. Sea como sea, espero que no se acabe el mundo pronto. Ay.

04 junio 2013

You're born, you grow, you write and never die

Terminé de leer Atrapar una sombra*, de Francisco Amparán, un compendio de poco menos de 700 páginas con cuentos seleccionados publicados a lo largo de su vida, antes leí Otras caras del paraíso**, del mismo Amparán, una novela negra que nada le pide a otras y que me sacó varias carcajadas, y que debo decir, empecé a leer sin muchas ganas, pues pensé que era más de lo mismo en cuanto a literatura regional. Me pongo a pensar seriamente en que me gustaría mucho haber conocido en persona a este autor lagunero. Nunca antes, a pesar de haber leído a varios autores del terruño que retratan al tridente de ciudades de este desierto polvoso en el que nos tocó vivir, me había provocado que dijera constantemente, ah, yo he pasado por esa calle; yo he entrado a ese lugar; he ido a esa colonia; y es algo que agradezco, ya que después de meterme con algunas lecturas pesadas, Amparán me ha dado un respiro, me ha hecho reír en varias ocasiones y no clavarme con ideas sueltas. La narrativa es potente pero no cansa, con un cierto grado de reflexión pero con humor bastante bien llevado. Amparán fue uno de los primeros en incursionar en el tema de la violencia del norte, si no es que el primero; cabe decir que la primera edición de Otras caras del Paraíso es de principios de los 90, antes de que las cosas se salieran de control y a diario hubiera notas, chismes y pláticas desagradables en todas partes respecto al narco. Sin embargo, Amparán no abusa del lenguaje regional para narrar, ni se basa en absurdos como lo hacen otros escritores (que por desgracia sí conozco) para desarrollar sus historias. No puedo decir que llegué tarde a su literatura o que su literatura me llegó tarde, pero sí puedo decir que, pa' qué te morías antes de que te conociera, Pancho. Pa' qué te morías antes de haber escrito más, Pancho. Pa' qué te morías antes de ser más conocido, Pancho.

Y aquí dejo el link de un libro de cuentos que viene antologado en Atrapar una sombra (que ya sé que no lo harán), para que le echen un ojo.

* Jus, libreros y editores, 2013
** Almadía, 2012

01 junio 2013

Así son los días de sol en el desierto



























1.- Iba a subir una foto mía, pero la de ella atrás de la máscara se ve más sabrosa.

2.- Odio al sol, no me gusta estar bajo 38ºC, me molesta de sobremanera caminar buscando el consuelo de una sombra. Me molesta estar requemado; que mis brazos y cuello y cara tengan una tonalidad diferente a las demás partes de mi cuerpo, así que desde hace unos tres años opté por usar camisas de manga larga, no me importa sufrir más calor, prefiero evitar el cáncer de piel y esa bicoloridad (ya inventé una palabra). 
Tengo pocas camisas o camisetas de manga larga, así que en el verano mi ropa siempre es la misma. No varía mucho de una semana a otra. No me importa.
Veo a la gente que se esconde del sol bajo una sombrilla o gorra que son insuficientes. Evitan a toda costa salir de su hogar. Supongo que también odian al sol.

3.- El sol apendeja a las personas.

4.- El desierto no se anda con medias tintas, o hace un chingo de calor o hace un chingo de frío: curte a las personas.

5.- El sol apendeja a las personas. ¿Por qué seguimos viviendo en un clima tan intenso, desolador? ¿Somos pendejos desde antes de que llegáramos a estas tierras o aquí nos apendejamos? ¿Por qué no nos vamos todos a vivir cómodamente al bajío o al sur del país, donde el clima es reconfortante? Ah, ya me acordé: allá están feos.

6.- Vino una cantante del centro del país a dar una tocada a eso de las 8 de la noche, cuando el sol apenas se quiere ocultar; el concierto fue en una plancha de cemento que ocupa poco más de tres manzanas del desierto, y durante todo el día, ese sol que no se cansa de tostar a las escasas nubes, calienta ese comal que tenemos por plaza. La cantante se estaba ahogando en el escenario, y decía, ay, qué calor se siente, mientras que toda la gente del desierto que se hacinó para escucharla estaba más que cómoda con la temperatura. Lo que me hace llegar a la conclusión de que, aparte de feos esos del centro, están bien puñetas.
  
7.- Aguantamos el calor, las balaceras, las malas administraciones, el polvo. No mames, somos bien pendejos. Casi indestructibles. Pero bien pendejos.