23 noviembre 2016

8.4

El relevo de nosotros mismos por nosotros mismos se presenta de dos formas: con la enfermedad, pero es fortuita en la mayoría de los casos y nos releva un nosotros angustiado y precavido; con la soledad, un poco más puntual si es manejada con aptitud, pero es malinterpretada con frecuencia. Vivimos en el apendejamiento, entre la improvisación y la prudencia. Somos como el perrito que no puede cruzar la calle.

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